sábado, 29 de marzo de 2014

Ruta de los dólmenes – 5 La Aceña de la Borrega

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La Aceña de la Borrega es una pedanía de Valencia de Alcántara, situada a unos 12 kilómetros de la misma.
Desde Valencia de Alcántara se llega a la pedanía, saliendo por la N-521  (dirección a Portugal) y tomando, como a kilómetro y medio y en un desvío a la izquierda, la carretera CCV-112.
Otra alternativa, aunque más larga, es seguir la citada N-521 hasta pasar la pedanía de Las Huertas de Cansa y, llegando al cruce de Dos Carriles (a la altura del Área de Descanso de Valencia de Alcántara), tomar la carretera CCV-154 hasta llegar a La Aceña de la Borrega.


La ruta parte del centro mismo de la localidad, donde se encuentran las calles Camino de Chivarria con la de Paraje el Llano. No hay posibilidad de pérdida, pues está en el centro de la única calle que atraviesa todo el pueblo. Sendos paneles informativos nos hablan sobre La Aceña de la Borrega y sobre la Ruta Transfrontera PR-CC-88.




Tenemos dos alternativas: optar por la derecha, con lo que visitaríamos primero los dólmenes Cajirón I y II, o hacerlo por la izquierda, para visitar primero los Data I y II. En ambos casos, el emblemático dolmen de El Mellizo, quedará en medio.
Recomiendo la que yo hice: ir por la izquierda, bajando por el Camino de Chivarria.
Vamos a caminar, durante un trecho, dejando a nuestra izquierda el Regato de los Mellilzos, con buen caudal y un entorno precioso cuando yo hice la ruta, en enero de 2014.




Tras unos 600 metros de recorrido, una sobreabundancia de carteles nos informará sobre las diversas opciones a coger. Recomiendo tomar el camino de la derecha (indicaciones a “El Mellizo”), una cuesta pronunciada (un 8% de desnivel) de unos 600 metros de longitud



Rematada la cuesta, otras indicaciones nos invitarán a tomar otro camino a la izquierda que nos conducirá a los Data I y II.
Sería injusto no prestar atención al entorno por el que caminamos, de una enorme belleza. Es un berrocal inmenso, prolongado y que a mi me impactó, dejándome ganas de volver otra vez solo para recorrerlo.
El Data I va a quedar a nuestra vista, a la izquierda del camino por el que vamos, ya desde la distancia. Me parece magnífico incluso desde donde lo veo por primera vez.



Para acceder al sitio donde está, hemos de salvar un pequeño paso canadiense seguido de tres escalones. El paso cuenta, además, con una protección de malla cinegética que hemos de tener cuidado en volver a colocar en su sitio. Es una finca particular a la que su dueño, generosamente, permite el acceso para visitar los dólmenes. Hemos de responder, a su generosidad, con el más exquisito respeto al cierre del acceso una vez utilizado.



La cámara está compuesta por cinco ortostatos de gran tamaño y de forma cuadrada. Tiene una altura de 2,50 metros y un diámetro de 3,90.




La losa que, en su momento, era su cubierta está caída y situada en la parte de atrás del conjunto.



El corredor de acceso a la cámara es corto, formado también por losas de granito.


Las dimensiones del monumento se entienden bien cuando vemos una persona junto al mismo.


Un poco más allá, siguiendo la dirección en que veníamos, está el Data II, con una apariencia quizá menos espectacular que su hermano, pero que no lo es, en absoluto, por sus dimensiones, ya que cuenta con una altura de 2,5 y un diámetro de cámara de 4 metros, formada por siete ortostatos que se apoyan unos sobre otros.





La cubierta está partida en varios trozos, depositados a un lado del conjunto.


El pasillo de acceso a la cámara compuesto básicamente por dos grandes losas de granito.


Según leo en alguna información, en las excavaciones llevadas a cabo por la profesora Primitiva Bueno, se encontraron útiles de la época de construcción del dolmen, que se encuentran en el Museo de Cáceres.
Más atrás aludía a la belleza del paraje por el que discurre esta ruta, belleza que puede disfrutarse en el entorno de los dos Data.



Para continuar la ruta hemos de regresar al camino por el que veníamos, por el que recorremos 200 metros para girar a la izquierda e ir a visitar El Mellizo.
Nos llama la atención una gran piedra redonda cubierta de musgo, junto a un árbol, recorrida por un surco desde su parte superior y en el que no aparece el más mínimo rastro de musgo. Y digo que nos llama la atención porque el surco no parece reciente, en absoluto, y sin embargo se encuentra completamente limpio, a diferencia del resto de la piedra. No encontramos la razón del hecho.


El recorrido hasta el siguiente monumento es de las partes más hermosas de la ruta; el paisaje, subyugante, y la elegante forma de algunas encinas me fascinan.






Desde el camino por el que vamos pronto nos llama la atención, a nuestra izquierda, el singular y emblemático Mellizo, también denominado Anta de la Marquesa, Aceña la Borrega y, por algunos, Data III. He de decir que en cuanto lo vi quedé asombrado, no solo por sus dimensiones, considerables, sino especialmente por su estado de conservación que es como si lo hubieran erigido hace pocas semanas.


El acceso al dolmen se encuentra después de una pequeña curva, pues se ha abierto un pasillo que permite acceder desde el camino a través de la finca privada en que se encuentra hasta el recinto, alambrado pero amplio, donde se ubica.




Es uno de los dólmenes de la zona más antiguamente conocido. Se trata de una cámara con un corredor corto orientado al este y situado sobre una altura natural que destaca en el conjunto de afloramientos graníticos de la zona, siendo uno de los pocos que conserva no solo la cubierta de la cámara, sino también la puerta que salvaba la diferencia de altura entre cámara y corredor, teniendo aquélla un diámetro de 3 x 3,60 metros y una altura de 2,50 metros.
La cámara es circular y está compuesta por ocho ortostatos de granito, estando roto el de cabecera y otros dos bastante dañados. El corredor es corto y esta compuesto por dos ortostatos apoyados horizontalmente en el suelo. La cubierta se conserva completamente.







Fue excavado en 1985 por la profesora Primitiva Bueno y, aunque ya había sido expoliado, pudieron recuperarse algunos restos del ajuar como puntas de flecha y fragmentos de cerámica que se conservan en el Museo de Cáceres.



Las fotos quizás no permitan hacerse una idea del tamaño del monumento y, conscientes de ello, Gonzalo y yo quisimos fotografiarnos junto al mismo, para dar una idea más aproximada de sus dimensiones reales.



Terminamos la visita al Mellizo impresionados, no solo por su dimensión y estado de conservación, sino por el pensamiento del esfuerzo enorme que debió suponer su construcción, así como por el grado de devoción o admiración que debieron tener sus constructores a la persona que fuera enterrada aquí. Y al hablar de “devoción”, aludo a la institución de la “devotio ibérica” de los pueblos prerromanos (íberos, celtas, celtíberos, lusitanos, cántabros, etc…)
Regresamos por el estrecho pasaje por el que subimos desde el camino y continuamos por éste de frente durante unos trescientos metros. Allí nos encontraremos con un cruce en el que hemos de girar a la izquierda para visitar los dólmenes Cajirón I y II.


En esta ruta de la Aceña, las indicaciones son abundantes y claras, por lo que es fácil (a diferencia de otros) localizar los dólmenes.
En apenas 800 metros encontraremos nuevas señales que nos invitan a salir del camino, por nuestra derecha, para visitar el Cajirón I



Este dolmen, de granito, se ubica sobre un promontorio natural y del mismo sólo se mantienen en pie cuatro ortostatos. La forma circular de la cámara, de 2,72 x 2,92 metros de diámetro, puede apreciarse gracias a la reconstrucción que hizo la Junta de Extremadura en los años 90. El corredor es corto y está compuesto de dos ortostatos, también de granito, apoyados en el suelo de forma longitudinal.





La cubierta de la cámara, de considerables dimensiones, se encuentra en el suelo, a dos o tres metros de la cámara y no pudo ser resituada en su lugar en el momento de la reconstrucción por la Junta de Extremadura.



La excavación que llevó a cabo la profesora Primitiva Bueno permitió recuperar algunos fragmentos de cerámica, de placa decorada y molederas, objetos que apoyan la hipótesis de la existencia un antiguo poblado próximo al dolmen. Aquí vemos el plano de planta, según dicha profesora, y una placa decorada encontrada durante las excavaciones (con foto también de ella).



Regresamos al camino para recorrer los 500 metros escasos que nos separan del Cajirón II. Durante el trayecto vemos, a nuestra derecha, unas grandes losas de piedras que nos da la sensación que pudieron haber sido extraídas en su momento para la construcción de otro dolmen y que, por fracturarse o por otro motivo, debieron ser desechadas. En principio fueron meras suposiciones nuestras, dado nuestro nulo conocimiento científico en la materia, pero después comprobamos, por la información de un panel junto al Cajirón II, que nuestras conjeturas no andaban desacertadas.



El camino tiene una portilla a la izquierda para, en un breve y moderado ascenso, llegar al lugar donde está el monumento.





Todo el monumento está formado por piezas graníticas. La cámara la componen siete ortostatos apoyados unos en otros y cubiertos con una gran losa. Las dos piezas que conforman el corredor, como en otros que hemos visto anteriormente, están colocadas horizontalmente en el suelo.






Hay algún pequeño resto del túmulo, conservándose con claridad algunas de las piedras del contorno del mismo.


Y aquí un plano de planta según los profesores Enríquez y Carrasco.


Terminada la visita solo nos queda volver al camino y regresar por donde habíamos venido.
A 1,5 kms. del Cajirón II llegaremos al punto en que, por nuestra derecha, desemboca el camino por el que veníamos de visitar el Mellizo. Para llegar a La Aceña hemos de seguir de frente para en un continuado, pero suave, descenso, volver a entrar en la Pedanía de la que partimos.
 Para quien pueda interesarle, me permito recomendar que, dada la pequeña distancia que se recorre durante esta ruta, y si se dispone de tiempo, se aproveche la mañana o la tarde para hacer también la "Ruta 2", correspondiente a los dólmenes denominados "Las Zafras", pues no llega a 6 kilómetros de recorrido. Se encuentra en Valencia de Alcántara, junto a su Polígono Industrial, y tanto en mi perfil de Wikiloc, como en este blog, inserto el track, la crónica y las fotos respectivas.

2 comentarios:

  1. Gracias por todos los detalles que proporcionas en tu entrada. Me gustaría saber cuánto se tarda, aproximadamente, en hacer la ruta porque tengo dos niños pequeños y no sé si será larga para ellos.
    Muchas gracias.

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    1. Hola Mª Luz. Me alegro que te haya gustado.

      Nosotros tardamos dos horas y media, deteniéndonos sin prisas en cada uno de los dólmenes, para hacer fotos, comentar, etc...

      He hecho la misma ruta con un grupo grande de gente en el que iban niños pequeños, que la completaron sin problema.

      Espero que os guste.

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