miércoles, 4 de marzo de 2015

Entre sierras, robles y castaños (Garciaz)

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Realizada el domingo 22 de febrero de 2015, día claro y soleado, frío a primera hora que se fue tornando más cálido según avanzó la mañana. La ruta se encuadra dentro del Circuito de Rutas SenderistasCamina Extremadura 2015” de la FEXME.
Garciaz es uno de los enclaves más bonitos de la comarca. Su sierra se localiza entre las elevaciones de las Villuercas y la penillanura Trujillana
La ruta tiene un desnivel de algo más de 500 metros por la subida al Pico Venero, que no representa mayor dificultad que el tratarse de una cuesta prolongada que llega a hacerse “cansina” para quien no cuente con una razonable forma, si bien se supera por cualquiera sin especiales dificultades.

 
Participamos 350 senderistas que nos dimos cita en la Plaza Mayor de Garciaz, donde se ubica el Ayuntamiento y un magnífico Rollo de Justicia.


 
Tras acreditarnos, dime una pequeña vuelta por el pueblo, sorprendiéndonos la abundancia de escudos nobiliarios y las puertas de algunas casas de magnífica factura, así como la Iglesia de Santiago Apóstol, dotada de unos enormes contrafuertes.





 
Sobre las 9,30 nos encontrábamos presentes todos los participantes, por lo que se procedió a dar la salida.



 
Salimos por la calle de los Perales, a la derecha del Ayuntamiento según se sale del mismo, pasando por delante de una casa grande con una curiosa chimenea que sale de una de sus ventanas y, tras dejar a nuestra derecha la calle San Fermín, tomamos la calle Burgos para encontrarnos enseguida entre las pequeñas parcelas que circundan el pueblo.





La organización había modificado lo que era el track oficial de esta Ruta, de la FEXME, que sale por otra parte del pueblo y lleva, por un cómodo sendero, hasta el Embalse de Garciaz. En esta ocasión prefirieron optar por un amplísimo camino de tierra muy bien compactada (el llamado “Camino de la Ribera”), y cómodo de andar, por el que transitamos 3,5 kilómetros.




Cuando nos encontramos en las inmediaciones del Embalse de Garciaz, también denominado “Pantano de los Maruelos”, tomamos otro camino que gira bruscamente a la derecha, abandonamos el Camino de la Ribera para ir al encuentro del Embalse.
La organización nos hizo bajar una cuesta para, pasando por delante de la presa, encontrarnos con el sendero “oficial” de esta ruta, teniendo que volver a recuperar el nivel descendido.



Por mi parte, si alguien se decide a hacer este recorrido, en lugar del “oficial”, recomiendo ir directamente a la pared de la presa, que puede recorrerse en toda su longitud y recrearse en las vistas existentes desde allí.


 
Una vez cruzada la Presa y en el punto donde iniciamos el descenso al pie de la misma, tomamos un camino que sale a la derecha y que nos lleva a pasar, en cuesta ascendente, primero delante de una casa y, un poco más allá, junto a una gran nave,




Pasados unos ochocientos metros de la nave, abandonamos el camino que traíamos para adentrarnos en un precioso y tupido castañar. Cuando nosotros hacemos la ruta, los castaños están desprovistos de hojas, pero no nos cuesta ningún trabajo imaginarnos la maravilla que debe ser a finales de octubre y durante todo el mes de noviembre. Vicente, Antonio y yo comentamos lo atractivo que se nos hace volver por esas fechas a finales de este año.



A los pocos metros nos topamos con un enorme ejemplar de castaño que llama la atención de todos los senderistas que acuden, en grupos, a fotografiarse con la mole arbórea.



Poco más adelante entramos en un robledal en el que nos encontramos un cartel, olvidado, por los amigos de la muerte, por aquéllos que salen al campo, no para matar el tiempo, sino para matar la vida. El abandono del cartel puede servir de índice de lo que se preocupan por reponer las cosas como estaban cuando las encontraron. Una lástima.



Enseguida tenemos que hacer un brusco giro a la izquierda. Estamos ya en la Cuerda de los Canchos del Agua que, partiendo de la base de Cerro de las Cabrerizas nos lleva al pie del Cerro de los Maruelos y, desde allí, en empinada y prolongada cuesta, hasta el Pico Venero.
Las vistas van siendo cada vez más hermosas


La subidita se las trae y más de uno farfulla entre dientes. Son, desde el brusco giro a la izquierda, algo más de dos kilómetros continuos de subida, con una pendiente del 10% que no se suaviza en ningún momento. Vemos, a nuestra izquierda, mientras subimos, cómo se ha aterrazado la sierra para aprovecharla con plantaciones. Y más allá, Gredos, apoteósico con sus cumbres nevadas. Y un poco más cerca Navezuelas… o quizá Berzocana.



En los últimos cientos de metros voy sudando, pero me apremia más llegar arriba que quitarme la chaqueta de goretex que, a pesar de ser muy transpirable, no deja de ser abrigada. Y lo noto.
Llego arriba el primero de los tres, cansado. Cinco minutos después de mí llegará Antonio y unos tres minutos después que éste lo hará Vicente. También cansados, como es lógico.


 
Tienen aquí el avituallamiento. Un plátano y un refresco sin azúcar me ayudan a reponerme mientras disfruto de las extensas y hermosísimas vistas que pueden contemplarse desde lo alto del Cerro Venero, de 1128 metros.
Estamos subidos al lomo de la Sierra de Guadalupe y, a nuestros pies se extiende la extensa llanura comprendida en el triángulo Zorita-Logrosán-Madrigalejo, con el Embalse de Sierra Brava en medio de las tres localidades y los embalses del Río Ruecas y del Cubilar junto a Logrosán, que vemos con toda claridad y mirando al valle, a nuestra izquierda.

 
Al fondo, ya en la provincia de Badajoz, lo que creo identificar como las Sierras de Velasco, de la Chimenea y de los Pastillos.


Y al pie mismo de donde estamos, casi debajo del punto geodésico que marca el vértice del Cerro Venero, Logrosán.


La construcción donde se alza el punto que marca el vértice constituye (como en todos sitio donde está) un inevitable polo de atracción a los senderistas.




Descansados de la subida y solazados con las vistas, iniciamos el regreso. Para ello tomamos un camino que sale por la izquierda de la pista por la que hemos subido hasta aquí. Es decir, que comenzamos la bajada dando la espalda, literalmente, al valle que acabamos de contemplar.


Comenzamos a perder altura mientras el sendero discurre por medio de un castañar muy bien plantado.


El camino de regreso es, a mi juicio, más hermoso, en su conjunto y por el entorno, que el de subida. Y, todo hay que decirlo, bastante más descansado, pues todo es cuesta abajo.


El punto del recorrido en que nos encontramos tiene una curiosidad, pues en el mismo confluyen los términos municipales de Garciaz, Logrosán y Berzocana.
Tras un giro a la izquierda, el camino va ya en franco descenso y discurre por la Cuerda de Martín Herrero primero y por la Cuerda de las Viñas después, que no abandonaremos hasta llegar al Camino de Concepción, donde confluye con el Arroyo de Valdepuercas.


Prácticamente durante toda la bajada tendremos enfrente de nosotros unas vistas espectaculares de las Villuercas, pudiendo distinguir con facilidad Cabañas del Castillo y, más a la izquierda, Retamosa.


Tras un pequeño repecho, salimos de la zona arbolada y queda a la vista, por la izquierda del camino que seguimos, una vista espléndida de Garciaz, sobresaliendo en todos sus edificios la iglesia de Santiago Apóstol y, al fondo, la Cuerda de Valdelamadera.


 
En un giro a la izquierda de 90º que hace el camino, un paso canadiense y enfilamos ya, decididamente, en dirección a Garciaz.
A poco más de un kilómetro del giro a la izquierda, podemos ver a la derecha del camino los restos de una antigua cantera con los huecos producidos por las excavaciones llenos de agua.




Pocos metros más adelante, al borde mismo del camino, por la izquierda, la Ermita de la Concepción que en su interior alberga un esgrafiado con el tema de la Anunciación y que no pudimos ver por encontrarse cerrada cuando pasamos nosotros.



Cuando ya tenemos el pueblo casi al alcance de la mano, un pozo de estructura rectangular y tapado por un enrejado nos sale al encuentro por nuestra derecha.


Y a pocos metros un puente que nos ayuda a cruzar el río Garciaz.



 
Concluimos la ruta donde la empezamos: en la Plaza Mayor de Garciaz, donde la organización nos ofrece unas estupendas migas.


1 comentario:

  1. Magnífico reportage como siempre. Unas vistas preciosas... y como lo has disfrutado. Bravo.
    Pasosligeros.

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