jueves, 13 de febrero de 2014

Cáceres: El Marco, Polígono Ganadero, Capellanías


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Realizada el 21 de enero de 2013. Día muy frío, pero soleado.
Califico la marcha de "moderada" únicamente por la distancia.
Salgo del núcleo urbano temprano. El circuito que voy a hacer no es corto y alrededor de los diez primeros kilómetros son urbanos en buena medida.
Me dirijo a la Cruz de los Caídos, que atravieso y bajo por la calle Antonio Hurtado para, desde allí, ir callejeando para pasar por delante del Tanatorio y, en un paso ya, llegar a la Charca del Marco donde, verdaderamente, empiezo a disfrutar.


Pasada la chimenea que queda a mi derecha, tomo el camino de tierra que sale a la izquierda y va bordeando la parte más baja de la ladera de la Montaña.
Recorrido un kilómetro desde que abandonamos la Charca, encontramos a nuestra izquierda el acceso a una de las fuentes que, en su momento, sirvió de abastecimiento a la ciudad, Fuente Fría. Es, que yo sepa, la única que sigue surtiendo de agua a sus incondicionales pues hay mucho que afirman que como la de esta fuente no se encuentra agua ni en grifo ni embotellada.
Tanto Fuente Fría, como Fuente Concejo o Fuente Rocha (un poco más adelante) o el resto de las que tiene Cáceres (Aguas Vivas, Fuentes del Hinche y Fuente Bárbara -o Barba-, la de la Madrila –sita en el Parque del Príncipe- y la propia Charca del Marco, también llamada Fuente del Rey) remontan sus orígenes a los siglos XVII o XVIII y de ellas bebió la mayor parte de los cacereños. Algunos de los nobles de la ciudad contaban en sus palacios con abastecimiento propio a través de aljibes y pozos.



Volvemos a subir al Alto de Fuente Fría  para continuar por el camino que traíamos hasta llegar a la carretera que sube a la Montaña, donde aprovecho para sacar alguna foto de las preciosas vistas que, desde allí, hay de la “Parte Antigua”.



Bajamos por la carretera, a nuestra izquierda, para visitar Fuente Concejo, quizá la más emblemática y, desde luego, la más fotografiada de todas las antiguas fuentes de Cáceres.


Sigo por la calle Fuente Rocha, por la acera de la izquierda, pues me gusta ver las huertas de la Ribera del Marco.



Tras una curva que hace la carretera, encontramos en la acera del otro lado la fuente llamada Fuente Rocha, bien restaurada y conservada pero que, desgraciadamente, no da agua.



Frente a la fuente hay una bajada por la que me encamino Se trata de la Ronda de Puente Vadillo que pasa por el pequeño puente que ayuda a salvar el Marco para continuar, ahí mismo a la derecha. Yo sigo un poco más allá del puentecillo y tomo la calle Tenerías, que es la primera calle a la derecha.
A llegar a la Ronda del Matadero, inconfundible porque está después de pasar un Instituto y cruza de izquierda a derecha, tomamos por ella para visitar la Ermita del Santo Vito, que está ahí mismo, en lo alto de un pequeño jardín. Es una de las ermitas más antiguas de Cáceres. Actualmente está en trámite de ser restaurada por la Universidad Popular, que tan bien lo ha hecho con otras de la ciudad, como la de San Benito, en la urbanización Ceres Golf.


Al lado de la Ermita del Santo Vito está El Refugio, construcción que data de 1934, por iniciativa del entonces alcalde Antonio Canales. El 17 de enero de aquel año, dicho alcalde leyó un escrito en el que proponía “se le autorice, ante la necesidad de aliviar siquiera la triste situación de algunos pobres transeúntes al paso por esta ciudad, para su recogimiento, construir un edificio sencillo pero higiénico y amplio...”. Cumplió el encargo el arquitecto municipal Ángel Pérez, autor de viviendas del ensanche cacereño en los años 20 y 30. El uso de dicho edificio acabó convirtiéndose en chabola, y fue recuperado y restaurado en 2003. Por este edificio de techo abovedado y sugerentes líneas pasaron hombres y mujeres necesitados de ayuda en tiempos de la República.


Pasando por detrás del Refugio salimos a las viviendas unifamiliares que están junto a la Parroquia de San Blas. Tomamos hacia la derecha y, pasando el cruce del Seminario, seguimos la calle Héroes de Baler que nos lleva hasta la rotonda de la Ronda Norte.
En Héroes de Baler veremos el edificio de la antigua Prisión Provincial, en avanzado estado de deterioro, lamentablemente, ya que podría destinarse a usos sociales.


Al llegar a la rotonda de la Ronda Norte, la cruzamos por la derecha y bajamos unos metros también a la derecha para coger la primera avenida que sale a nuestra izquierda y poder ir por detrás de la fábrica de El Corte Inglés (Induyco), inconfundible por sus tejado azul celeste.
Cuando yo hice esta ruta no pude continuar por la calle que va detrás de Induyco, pues estaba cortada, por lo que justo enfrente de la fábrica me dirigí al Arroyo de la Ribera (que está allí al lado), a un camino que actualmente se llama calle “Pedro Núñez Llanos” que nos llevará, bordeando las huertas, en dirección a la Depuradora.
En este tramo merece la pena ir un poco atento al lado derecho del camino, pues hay un par de antiguas piedras de granito con escudos labrados. Quizá mojones que señalaban los límites de alguna propiedad.


Cuando tengamos la Depuradora a la vista nos encontraremos una carretera que deberemos tomar a la izquierda para subir hasta encontrarnos con el cruce de la Carretera de Monroy, que cruzaremos para continuar de frente en dirección al Casar de Cáceres, dejando el Centro de Interpretación de Cáceres el Viejo (aconsejo visitarlo a quien no lo conozca) a nuestra derecha.
Me parece oportuno señalar que justo en ese punto nos encontramos casi en el centro geométrico de lo que fue Castra Cecilia, un campamento romano permanente, también denominado «Cáceres el Viejo», perteneciente a la época republicana (hacia el 78 a. C.); según su propia denominación fue fundado por Quintus Caecilius Metellus Pius durante las guerras entre Sertorio y el propio Metelo.
Se trataba de un recinto de forma rectangular, construido cerca del río Almonte sobre una pequeña cota, de 24 hectáreas de extensión (unos 399 x 680 metros), rico y lujoso que albergaba en su interior 1 o 2 legiones. Al igual que todos los campamentos permanentes, se encontraba rodeado de una muralla de cuatro metros de anchura, formada por dos muros levantados en mampostería de pizarra y cuarcita. Su sistema defensivo se completaba con dos fosos excavados en el suelo de pizarra que le rodeaba. El más interior tenía una sección en forma de V, cuatro metros de ancho y dos de profundidad; el exterior, a 3,50 metros de distancia, era más estrecho (1,50 m) y menos profundo (0,70 m).
Fue excavado a inicios del siglo XX por el arqueólogo alemán Adolf Schulten. En la actualidad el arquitecto Ramón Cañas y la arqueóloga M. Luz González, últimos en excavar el yacimiento, han determinado el sistema de accesos. Por un lado han reexcavado la porta Prætoria, al norte (en el extremo de la vía Pretoria), y la porta Principalis Sinistra, al suroeste (los expertos han constatado que tenía dos torres cuadrangulares de protección en los flancos), y han despejado la porta Quintana, al este, que se abría hacia la vía del mismo nombre. Este camino cruzaba el campamento y lo dividía en dos partes iguales. Las puertas tenían fosos más avanzados como sistemas de protección añadidos.
Como desarrollo del proyecto Alba Plata de la Junta de Extremadura se ha abierto en su interior, en una antigua casa de labranza, un centro de interpretación con varias dependencias que muestran la forma de vida de sus ocupantes, así como una maqueta del campamento, habitaciones, armaduras y un vídeo sobre la vida cotidiana en el mismo.
Algunos arqueólogos considera que «Cáceres el Viejo» es en realidad Castra Servilia, sin llegar a ponerse de acuerdo sobre el tema ya que no se puede decir con total certeza dónde estuvieron situados los dos castra que señala Plinio: Castra Cecilia y Castra Servilia; al menos uno de ellos estuvo muy cerca de Norba Caesarina o de lo que fueron sus ruinas (conocidas con el nombre de Castris), de tal modo que los árabes le llamaron 'Qazrix' o 'Hizn Qazris', "Cáceres la Roja", seguramente aludiendo al color de sus murallas elaboradas con tapial (tierra apisonada).

Ya un camino de tierra vamos abandonando la ciudad. A nuestra izquierda queda toda la urbanización de la Mejostilla y a la izquierda el Polígono Ganadero, en el que tuve la oportunidad de ver (y fotografiar) a unos trabajadores que merecerían ser sancionados, tanto ellos como su empresa, por estar infringiendo las más elementales normas de seguridad en el trabajo. Ahí está el testimonio de lo que NO se debe hacer.

A la altura del Polígono Ganadero, pero a nuestra izquierda, el moderno polígono industrial “La Mejostilla”, con modernas instalaciones y magníficos viales.
A partir de aquí abandonamos, definitivamente (por ahora) todo lo urbano. Ya comenzamos a pisar tierra y campo.
Aproximadamente a un kilómetro de los polígonos ganadero e industrial, veremos a nuestra derecha una casas de labrantío con una nave. Justo en el mismo lugar, pero a nuestra izquierda, sale el camino que debemos tomar para llegar a la carretera del Casar de Cáceres. Como el camino es privado, aconsejo acercarse a la casa y pedir permiso. He de indicar que el encargado se llama Juan y que todos los que allí habitan fueron extremadamente amables conmigo.  Agradecieron el que se les pidiera permiso (indicando que pocos lo hacen) que, desde luego, me dieron con la mejor de las sonrisas.
El camino que atraviesa la finca tiene casi dos kilómetros y durante el mismo es posible que nos encontremos con parte del ganado de la finca. Que conste que yo sabía que era ganado manso pero… como a lo mejor dicho ganado no lo sabía, prefería apartarme yo del camino cuando éste estaba tomado por ellos.


Al llegar a la Carretera del Casar y para salir de la finca que acabamos de atravesar, habremos de saltar la cancela de entrada. No tiene ningún problema, pero está cerrada con candado y para salir hay que saltarla.
Una vez en la carretera, hemos de tomar unos 200 metros a la derecha, hasta coger (por el otro lado de la carretera) el camino que sube al Cerro Otero. En este punto estamos en la Cañada Real del Casar de Cáceres, que habremos de recorrer algo más de un kilómetro para tomar (justo en el punto en que hay una casa con un gran bidón en la finca de nuestra izquierda) un camino que sale a la derecha.
El camino que sale a la derecha que nos llevará, bordeando una alta pared, por la parte más hermosa de esta ruta. Serán dos kilómetros y medio atravesando una preciosa dehesa. Nos encontraremos la Casa Marrón adosada al paredón (y por el otro lado del mismo) de la izquierda, así como dos cancelas que, una vez traspasadas, hemos de volver a cerrar para evitar que pueda escaparse el ganado de la dehesa.


Vamos a a atravesar una dehesa preciosa, dejando a nuestra izquierda el Monte Abuela. Encontraremos ganado vacuno en la Dehesa, que trataremos de no molestar.
Al llegar al otro extremo, una cancela nos permitirá pasar junto a la carretera que lleva al Polígono Industria.
Me han informado que la cancela es posible que esté cerrada con un candado. A mi entender eso sería ilegal, pues la dehesa que acabamos de atravesar es pública y la cancela puede estar cerrada, pero no con candado.
A la altura de la gasolinera que tenemos delante de nuestros ojos hemos de cruzar con extremo cuidado al otro lado de la carretera. Nos encontramos ya en las inmediaciones del Polígono Industrial de las Capellanías que atravesaremos hasta tomar la calle siguiente a la avenida principal, calle que nos llevará a pasar bajo un puente del ferrocarril.

Pasado el puente tomamos el camino por la izquierda, en dirección a Cáceres. Algunas grandes rocas ofrecen formas curiosas y atractivas. A mi me llamaron la atención, pues veía en ella formas de animales.




El camino nos lleva, describiendo un arco, otra vez hacia otro puente que cruza bajo la línea del ferrocarril.
Antes de pasar, a nuestra izquierda veremos la Casa del Conejero, antigua casa de labranza que parece estar en estado semirruinoso.
Solo nos queda cruzar un paso canadiense y pasar por debajo del puente del ferrocarril.

Una vez pasado el puente, nos dirigimos en dirección a la Urbanización Macondo, subimos hasta el puente metálico que, a la altura del Hotel V Centenario, nos ayuda a cruzar a carretera, y estaremos otra vez en la urbanización R-66, dando por terminada nuestra ruta después de casi 26 kilómetros de marcha.

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